Historia de la auriculoterapia

La auriculoterapia (o auriculopuntura), tiene su origen en China y es parte de la medicina tradicional china (MTC), junto con la acupuntura y moxibustión.

Cuatrocientos años antes de nuestra era, los chinos conocían la relación que tenía la oreja con los 12 meridianos de acupuntura y con los órganos internos, aunque es durante la dinastía Tang 唐 朝 (618907) cuando se difundió en la medicina china la estimulación de la oreja como terapia contra algunos trastornos del cuerpo humano.

Fuera de China, el afamado egiptólogo francés Alexandre Varille que trabajo en Egipto desde 1931 hasta su muerte en 1951, constató en sus estudios que las mujeres egipcias que no deseaban tener más hijos se perforaban el pabellón de la oreja. En Grecia los médicos Hipócrates y Galeno estudiaron y describieron las relaciones de las perforaciones en la oreja con trastornos menstruales y sexuales. En Persia, se utilizaban las cauterizaciones en la oreja para el tratamiento de la ciática, según antiguos informes médicos conservados.

Pero hay que esperar hasta el siglo XX para que este método terapéutico alcance su mayor esplendor.

En China desde 1949, se ha venido desarrollando gradualmente, hasta llegar a la técnica de puntura con aguja/semilla del microsistema auricular que conocemos hoy. En occidente, en 1950, el médico francés Paul Nogier supo de una mujer de Marsella, que trataba los síntomas de neuralgia ciática, a través de la oreja de sus pacientes. Estos, sentían alivio del dolor en horas, o incluso en minutos después del tratamiento. Esta mujer, llamada Madame Barrin, aseguraba haber heredado la técnica de su padre, que a su vez lo había aprendido de un “mandarin chino”.

Después de años de estudio y práctica con sus propios pacientes, el Dr. Nogier, desarrollo en 1958 la carta de puntos auriculares promoviendo el desarrollo de esta terapia en occidente, y aportando nuevos conocimientos para su desarrollo en China.

auriculoterapia en bilbao
A través de estas zonas o puntos auriculares, podemos hacernos una idea del estado del órgano, aparato o sistema correspondiente, y establecer un tratamiento a partir del mismo. La oreja como parte del cuerpo, vendría a ser como un mapa o plano del organismo y reflejaría su actividad. Como ejemplo, el lóbulo correspondería a la cabeza, la región superior a las extremidades inferiores, el interior de la concha, a los órganos internos, etc.