
???????Los imanes son la herramienta principal del terapeuta biomagnetista y están presentes en cualquier imagen alegórica de esta terapia del Par Biomagnético pero ¿realmente tienen los imanes alguna influencia sobre nosotros? ¿Se pueden provocar cambios en nuestro organismo ?simplemente? colocando estos imanes sobre nuestro cuerpo? ¿valen los de la nevera?
En consulta muy a menudo se repite una frase (lo de ¿valen los de la nevera? también) que dice algo así ?parece mentira que solo colocando los imanes se me quite esto o lo otro? y es que estamos acostumbrados a intervenciones más obvias, más visibles que justifiquen los resultados de una terapia. Una terapia por ejemplo farmacológica en la que tomamos unas pastillas y se producen unos efectos (a menudo no los deseados) o en un masaje o incluso en el caso de la acupuntura, con la que podemos ver que se da una causa efecto o beneficio claro ¿pero con los imanes? ¿realmente hacen algo cuando se colocan?
Bueno, la respuesta es obvia. Claramente producen un beneficio, eso es algo objetivable pero ¿cómo se puede explicar estos efectos? ¿qué sucede realmente cuando colocamos los imanes sobre esa persona a la que estamos revisando?
La respuesta tendría dos vertientes. La más, podríamos decir física, es que el campo magnético del imán colocado sobre el paciente produciría algún tipo de efecto a nivel bioquímico y de ahí los cambios o mejorías que se produce habitualmente en consulta.
La segunda tiene que ver con lo que llamamos intención y ya entra en juego el efecto que nuestra atención dirigida provoca en el paciente.

Sin profundizar más en esta segunda explicación, podríamos resumir que los imanes que usamos en la terapia, funcionarían como un ?amplificador de esa intención? lo que permitiría maximizar los resultados, con un coste ?energético? menor. Esto da para un artículo o incluso un debate bastante amplio que podríamos hacer en otra ocasión y que además ya tratamos en el curso.
Volvamos al tema que nos ocupa.
Está claro que a los humanos, en mayor o menor medida, nos afectan los campos magnéticos y como no, las radiaciones ionizantes y otras radiaciones electromagnéticas pero
¿Pueden influir los imanes que colocamos en la terapia en nosotros?
Pues la respuesta es que sí.
Todos los materiales y todos los seres, y los humanos no estamos al margen, somos
influenciados en mayor o menor medida, por la presencia de un campo magnético, solo que ese fenómeno solo es visible, de forma más aparente en ciertos materiales, que son lo que conocemos como imanes.
Estos efectos magnéticos tan visibles de los imanes, están producidos por el movimiento de los electrones, que orbitan en los átomos que construyen esos imanes.
Y como todo está formado por átomos que contienen electrones en movimiento, resulta que todo es magnético en una u otra medida, y si no lo notamos fuera de los imanes, es porque su efecto es muy débil.

La prueba más espectacular de cómo nos influyen los imanes tuvo lugar en 1997, cuando un equipo de la Universidad de Nimega en Holanda, logró que una rana flotara en un campo magnético. La pobre rana fue colocada dentro de un campo magnético creado por unos imanes muy potentes, con lo que conseguían que el agua del interior de la rana reaccionase.
¿Qué es esto de que reaccione el agua?¿Por qué reacciona?
El agua es una sustancia diamagnética, es decir, que tiene la capacidad de repeler campos magnéticos externos, Si recuerdas la disposición de una molécula de agua, que vimos en nuestra época de estudiantes, los átomos de hidrógeno, con carga positiva y los átomos de oxígeno con carga negativa que conforman las moléculas de agua, es decir, el agua que tenemos en el interior, en este caso, de esta rana, producen un campo magnético que repele ese campo magnético externo provocado por los imanes de este experimento.
Cuando se equilibran estas fuerzas de repulsión tanto internas como externas con el propio peso de la rana, el pobre y desconcertado animal puede literalmente ?levitar?.
Existen también dispositivos magnéticos capaces de alterar la estructura del agua para, según las necesidades, hacerla más ?eficiente? como en el caso de diferentes procesos industriales. Pero a nivel terapéutico, que es lo que nos interesa a nosotros, este ?agua magnetizada? serviría para tratar diferentes dolencias.
Estos dispositivos (imanes) producirían unos campos magnéticos que modificarían la morfología, es decir, el tamaño y la forma de los cristales de las sales presentes en el agua, lo que provocaría ligeros cambios en el pH, la solubilidad, la susceptibilidad magnética, la conductividad magnética y muchas otras propiedades que haría más beneficiosa este tipo de agua.
Y si los campos magnéticos son capaces de modificar en cierta manera la estructura del agua ¿que podrían hacer con nosotros que somos un 70/80% de agua?
Personas algo ?escépticas? argumentarán que para provocar esos hipotéticos cambios se necesitaría de potentes imanes o de dispositivos más ?elaborados? que unos simples imanes, que fuesen capaces de provocar un campo magnético mucho mayor que los que se consigue con los imanes que usamos en nuestra terapia, y en cierta manera, siempre que se haga desde el respeto, sería comprensible su escepticismo. El caso es que esta terapia como otras muchas, no pueden ser observadas desde el paradigma científico hegemónico.
Los resultados que conseguimos con esta terapia, más allá del puro empirismo, no son medibles, ni reproducibles por las características propias de la terapia. La más importante de todas ellas es que el factor humano es determinante en el resultado ¿Qué quiero decir con esto? Esta es una terapia que se puede denominar como energética. Una terapia en la que la intención, es decir, nuestra capacidad de concentración y atención dirigida sobre el paciente juega un papel determinante.

Te pongo un ejemplo. Tú y yo podemos revisar a una misma persona y que se dé el caso de que yo no puede provocar ninguna mejoría en ella y tú, aún colocando los imanes en el mismo lugar que yo, aún habiendo encontrado ambos los mismo pares, si logres hacer que mejore esa persona. ?Simplemente? porque has conseguido crear una mejor conexión con esa persona. Por tanto, ¿cómo se podría someter a eso que llaman ?método científico? para poder comprobar sus mecanismos de acción y su resultados cuando hay aspectos de la misma que todavía no comprendemos, como la importancia de ese factor humano y su mente en particular?

Yo soy un digamos, clínico, reviso personas lo mejor que puedo y observo los resultados, pero no dispongo de tiempo ni de medios para poder estudiar el mecanismo de esta terapia. Pero es que no necesito saber ?científicamente? por qué se producen los cambios (innegables) que se dan en nuestros pacientes después de recibir la terapia pero, lo cierto es que aún no sabemos realmente cuál es el proceso que se da durante una sesión, el por qué de la mejoría o qué es lo que sucede en su interior. Por lo menos no tenemos la ?foto completa? de ese fenómeno aunque sí de los resultados.
No sabemos por qué a veces funciona de forma espectacular, otras veces es efectiva aunque de forma más discreta y en otras ocasiones no funciona.
El par Biomagnético es una terapia ?joven? sobre la que queda mucho por investigar para poder atrevernos siquiera a explicar su ?funcionamiento? y seguramente parte de ese ?misterio? tarde mucho en revelarse, o incluso puede que no suceda nunca, porque el ?factor humano? que mencionaba antes, el papel que juega la mente del terapeuta durante la sesión es clave, crucial, determinante y, por desgracia, estamos a años luz de poder comprenderla.
O quizás no, el tiempo lo dirá, mientras tanto sigamos aprendiendo.
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PD. Lo de los imanes de nevera si eso, ya lo dejamos para otra ocasión ;)